
Rostro y sombra (novela, 2018)
Si de verdad ver las conclusiones del Congreso de Grandes Verdades, nada tan claro como que el milagro de que el escritor se forja por el trabajo.
Ser escritor o escritora no es producto ni de la inspiración ni del cultivo de relaciones personales en un medio tan difícil como el literario, marcado generalmente por egos y silenciadas trampas para silenciar la obra de los demás.
Víctor Escarramán es un(…) abogado vinculado al mundo financiero, con una clara vocación irrenunciable por la literatura, y dentro de sus géneros, el cuento y la novela.
El autor es sinónimo de forja de un ejercicio vocacional que le ha llevado a dejar de lado las opciones de recreación, para integrarse a grupos literarios, hacer todo taller a su alcance y leer literatura cada día.
Escribir comporta un dilema para quien aspira a aprender a hacerlo. La única forma de acercarse a sus secretos tesoros de dominio es escribiendo, investigando técnicas y experimentando la expresión mediante el método de prueba y error, acertando y fallando en los modos del decir escrito.
En esta práctica, en este marco del buscar el tono preciso de la expresión, Escarramán, ha logrado un sello propio, una manera de establecer presencia en nuestras letras.
Con Rostro y sombra logra el milagro de extraer un tema que, difundido con un tono de morbo sensacionalista en los medios escritos de comunicación (sobre todo desde el desaparecido diario El Sol), para recrearlo con un bien logrado tono de narrativa en la que priman simultáneamente un enfoque documentado e imaginativo.
Víctor Escarramán toma la información publicada sobre este caso de hermafroditismo, vinculado con la falsa identidad de monja en un convento (siendo también hombre) y sale incólume del desafío de hacer una literatura digna, despojada de los ramales circunstanciales y elevando el tono con una literatura que acusa un tono poético y detallado, de gran vuelo.
Como novela, Rostro y sombra es una pieza que resalta por su capacidad para atrapar desde su inicio, con puntillosas garras: «A Fernanda la vida le supo amarga. No solo desde que su cuerpo debutó indeciso», sino también por la capacidad de provocar y sostener a lo largo de sus 280 páginas de extensión.
Presentada en un concurrido acto en la Biblioteca Nacional, ante un público que llenó el salón, esta novela deja ver un universo de ficción basado en hechos ocurridos (a cuyo ser protagonista, conocimos), logrando una pieza que hace salones con la mejor narrativa dominicana joven.
El quehacer creativo del autor es muestra de lo que es posible lograr mediante la vocación entrenada, trabajada, procurada en sus demandas de preparación, desvelos y horas de lecturas y pacientes talleres literarios.
Rostro y sombra es una narrativa necesaria que apunta y devela el empuje de las nuevas firmas, adelantándose a un futuro mundo de renovación de liderazgos literarios locales.
José Rafel Sosa
28 de febrero de 2018
SINOPSIS
Rostro y Sombra
Con dos palabras y una conjunción el titulo azota los sentidos. En cambio, cuando meditas tu cerebro desgaja lo que viene. En la trama de Rostro y sombra se desentraña un misterio. En un convento donde el orden, el misticismo, el recogimiento, la formación espiritual, intelectual y misionera deberían ser el canon del diario vivir, se ven limitadas por necesidades básicas y maltratos, ocasionando que las reglas se tuerzan y la tranquilidad de la residencia deviene en un sigiloso avispero. De repente afloran intrigas y deseos de liberación pretendiendo explorar las otras caras de la vida y la ciudad desconocidas para ellas. Eso ocasiona una rotura de los decibeles de la curiosidad y asaltan las sorpresas.
La narración escarba las amarguras emocionales y físicas de Fernanda que desde la concepción hasta su muerte vive acosada por el trastorno o síndrome de Klinefelter. Nació con dos sexos, pero su cuerpo definió mejor el sexo masculino. A pesar de eso la naturaleza mantuvo en su cuerpo esenciales rasgos femeninos, que dificultaban determinar a simple vista la realidad de su género. Los padres de la niña mueren al cumplir cinco años, motivando al abuelo a internarla en una residencia de monjas, donde desarrolla grandes habilidades para el liderazgo y el engaño, pericias que utiliza para atraerse voluntades de sus compañeras. Resguardada en el manto del hábito y desatados los resortes del sexo la abadía devino en una filial del infierno. La aparente solemnidad que guardaban las paredes fue quebrada y el impostor con cara y cuerpo femenino, hacía galas de sus atributos masculinos provocó que las normas del convento rodaran por las cañerías como aguas negras.
Fernanda, la niña aspirante Fernanda, luego Sor Fernanda junto a Sor Lidia, Sor Quisqueya, la Madre Superiora y otras se enfrascan en una secreta lucha de poder, desatando los más inquietantes desafueros.
La novela también ahonda en los diferentes matices del pensamiento. Nos transporta por un camino empedrado intentando pescar en las profundidades del alma.
La trama tiene su base en un caso real “El hombre que fue monja”, publicado en el periódico el Sol, entre los días del 20 al 28 de noviembre de 1982. A pesar de la influencia que en la época, imponía la Iglesia sobre distintos sectores, dicho medio rompió el eslabón del miedo y sacó de las paredes del claustro las actuaciones, las dudas, temores, depresiones, alegrías y tristezas de las novicias.
Con su primera novela: “La venganza del obispo”(agosto 2014) Victor Escarramán salió ileso del serrucho del Giovanni Di Pietro, el Satanás sin Cuernos como el mismo se calificó, quien en su último manifiesto crítico sobre novelas dominicanas “Bestiario Dominicano 2”, noviembre 2017,pág 150 entre otras observaciones escribió: “Para nosotros, en el presente caso, después de las harturas de ese otro tipo de novelas, pero en su forma ya degenerada, pues una cosa son la experimentación y el psicologismo válidos, y otra la experimentación y el psicologismo gratuitos hechos mera costumbre vacía y repetitiva, resultó refrescante, lo admitimos sin ambages, la lectura de La venganza del obispo. Es una historia que no requiere grandes esfuerzos mentales, ni mucho menos pericia técnica, en el lector, y, por consiguiente, fue posible sentarnos en una poltrona, levantar los pies, y leerla y disfrutarla como lo hacíamos antes con una novela de vieja estampa”
En Rostro y Sombra, el autor se avispa con una rara y experimental técnica en el manejo del tiempo, diferenciándose del común denominador de la narrativa dominicana. Divide en dos la vida de Fernanda, personaje principal de la obra narrando en dos tiempos paralelos, como si fuesen dos historias, la vida de niña y la de adulta. De esa forma la trama avanza entrelazada, fusionándose al final.
De acuerdo a Mario Vargas Llosa en “Cartas a un joven novelista”, pág.66,Prisa Ediciones 2012, con esta forma el autor quiso dotar su creación con una aparente autonomía. La estructuración intenta poner en convivencia los tiempos cronológicos, el que medimos y el psicológico que gravita en nuestro cerebro en función de las emociones. Con ese formato la novela aparenta comportarse como un dominó. El fichazo que cierra la historia ocurre con la muerte de Fernanda(o) al ser descubierto. Su conciencia o su otro Yo, le hace un fuerte llamado de atención con frases de corte moralista, censurándole su oscuro comportamiento social.

