Sinopsis

La venganza del obispo es una trama novelística donde se alternan el odio, la pasión y los intereses materiales; elementos que, junto con los saltos verbales en los que nos introduce el autor, nos hacen morir junto a sus personajes. La ausencia de un Dios despiadado —aunque aún presente en las bocas crédulas— deja al destino jugar con sus vidas y revela una realidad azarosa. Pocas veces se aprecia, en una primera novela, la madurez ideológica lograda en esta. Pero lo que realmente sorprende es el desenlace. Al terminarla, nos damos cuenta de que estamos ante un novelista disciplinado”.
—Rodolfo Báez
“Antes de que usted llegara, yo era un ciego con ojos y un grandísimo ignorante con cerebro”.
Este libro es el resultado del análisis del comportamiento de los ciudadanos de un pueblo de la República Dominicana. Surge de tres años de investigaciones históricas sobre las singularidades de sus costumbres y vivencias, a través de algunos de sus habitantes convertidos en personajes. Es el esbozo de una sociedad compleja en la que conviven la fe ciega en la religión, el apetito enfermizo por los bienes materiales, los conflictos internos de la Iglesia y la corrupción moral, política, policial y judicial.
Muestra con desfachatez la corrupción en las cárceles dominicanas y los amarres que debe hacer un preso para sobrevivir. Expone las componendas de sectores fácticos, como la política y la Iglesia, para cometer injusticias y apoderarse de bienes. Devela cómo la justicia tiene acusados y condenados favoritos. Destapa el lado más cruel de las miserias humanas, tanto en lo material como en lo amoroso. El autor se inmiscuye en el comportamiento psicológico de algunos personajes, como sucede con Tino del Pino, que se suicida empujado por las voces que escucha en su cabeza.
Por estas páginas desfilan personajes como el padre Joaquín, que cae atrapado en las redes amorosas de una mujer ligada al mundo de las drogas. Muestra cómo un mozo de un restaurante se ve involucrado en un problema judicial hasta morir, acosado por la necesidad económica y la enfermedad de su niña moribunda. También resulta inquietante la incursión sorpresiva de un miembro importante de la Iglesia católica que, asociado con policías corruptos, se convierte en matón para ocultar sus tropelías.
La obra se desarrolla en un clima de tensión y con saltos temporales inesperados. Está redactada en una prosa sencilla, flexible y directa, sin afectaciones lingüísticas.
La Venganza del obispo (novela, 2014.) Publicada en España con el título Ángeles muertos 2022, por ediciones AMARGORD.
La novela de Víctor Escarramán, La venganza del obispo, es una narración que mantiene en vilo al lector a través de una trama bien orquestada desde los límites contextualizados de un tiempo social y cultural, a través de personajes que encarnan las múltiples debilidades humanas y las agoreras ambiciones que atenazan el destino de la civilización humana.
La novela se desarrolla bajo un intenso movimiento escénico cuya movilidad de personajes transcurre en un clima de tensión y hallazgos sorprendentes que van hilando los elementos argumentales, sin dejarnos respirar en la lectura hasta situarnos en el desenlace expositivo de los hechos. Uno se introduce en la novela y no sale indemne de ella, yugulado y condicionado por la identificación con personajes que nos recuperan en la cuota diaria de angustia, traición y amor, distribuida entre los seres humanos.
Es la historia de la codicia, de la muerte por la repartición de la tierra, como una maldición de la herencia. Es la crianza de la inocencia, el idílico mundo de la crianza al margen de la tragedia, que lleva a Joaquín a vivir esperando el instante en que conocerá la verdad sobre sus padres asesinados. Es la búsqueda a través de la fe religiosa del amor más alto que compensa las carencias afectivas. Es el señor «sin alma», voraz e insaciable, que pretende seguir apoderándose de los bienes ajenos, bajo una máscara de piedad y en contubernio con el obispo, cuyo sentido de propiedad y expansión de sus intereses enmarcados bajo la cúpula religiosa regional, delatan la miseria humana. Es la influencia del poder en los tribunales, la llamada de los poderes fácticos para anular el veredicto justo. Es la tentación del demonio de la carne, que debió ser advertido por el padre Joaquín y cuya ingenuidad lo llevó al calvario tempranamente, en una operación mafiosa y malvada por su procedimiento, aunque justa y necesaria. Es la madre postiza pero vertical y tierna, firme y creyente, bajo las advocaciones del cielo y de Dios.
Se trata de una novela policiaca, con formas y sentido investigativo, con descripciones rumorosas de ambiente y geografía. Nada de lo narrado es pasado, sino presente, con diversidades temporales; se trata de la historia humana en cualquier punto del planeta. El azar juega un rol estelar en el caso del obispo; enrosca los sucesos sin que la voluntad pueda predominar sobre la maldad en movimiento, pero la misma casualidad ajusta cuentas bajo una crecida de aguas turbias que penalizan el cohecho y el homicidio.
En esta novela está presente el horror carcelario, la fetidez de los hacinamientos, la servidumbre homicida delincuencial, la palabra iluminada del pastor de almas, capaz de sensibilizar a dolientes y víctimas bajo una apelación al amor divino.
Creo que Escarramán ha escrito una gran obra que debe ser leída con avidez y ponderada en sus aportes. Bien escrita, con flexibilidad lingüística y estilo de comunicación directa, sin afectaciones en el lenguaje; todo marcha en oleadas envolventes de intriga y búsqueda de la verdad, acuciosa y relevante oficio del escritor de nuestro tiempo.
Confieso mi satisfacción, el embrujo de la lectura y mi asombro feliz por la capacidad de urdir esta trama y hacer girar los elementos más complejos y oscuros, de sostener el encanto desde las primeras anotaciones hasta el final, como si uno quisiera prolongar el éxtasis escritural en mixturas de placer y goce estético.
Bienvenida esta novela, La venganza del obispo, la cual defino con toda propiedad, como una novela excelente, de buen gusto y de gran expresividad y fortaleza literaria.
Tony Raful mayo de 2014